miércoles, 22 de junio de 2016

¡Hostia! un libro, y otro, y otro, y otro





Este próximo fin de semana (coincidiendo con las elecciones) se celebra en Madrid, la tercera edición del festival de microedición y guantazos: ¡Hostia un libro!. Un encuentro irreverente de editoriales independientes, autoedición, fanzines y librerías de barrio, que dan prioridad a la calidad y la originalidad, y que combina el amor por la literatura con actividades tan frikis como combates con espadas láser, conciertos, combates de lucha libre, exposición de robots, dueto de DJs, etc...


En el festival hay libros, claro, pero también
hay roller derbis o combates de lucha libre

Las declaraciones de una de las organizadoras que recoge El País, no deja lugar a dudas de por dónde van los tiros: "nos encantan los libros y nos encantan las hostias. Pensamos que el mundo editorial, sobre todo a nivel independiente, consiste en pelearse con todo el mundo. Así que unimos ambos conceptos"

Probablemente haya más de uno al que el nombre en sí del evento les repela desde el principio. Los murcianos sabemos de qué hablamos en este sentido, en la tierra en la que el acho, y el pijo se han convertido en gracietas que hasta se explotan como marketing para vender alimentos (agilidad empresarial que se llama).


El uso del exabrupto por el exabrupto, también molesta a muchos que no se identifican con esa campechanía hecha cliché, que no deja de ser una degradación del vocabulario, Y sin renegar de lo autóctono, no por ello se suman a la exaltación de un tipismo que no tiene porque representarnos. Pese a que en el 85% de los chistes de muchos humoristas, cuando se menciona la procedencia de alguien se recurra a la de Murcia, como antes se recurría a la de Lepe, para ganarse la risa fácil.

Y una vez aclarado por si acaso, que reírse de los tópicos que recaen sobre los murcianos para así invalidarlos es sanísimo, pero que tampoco es necesario hacer de ello un estandarte: hemos de decir que el espíritu del ¡Hostia un libro!, nos encanta. En la BRMU nos gustar la irreverencia cuando tiene una finalidad, y nada más necesario para la supervivencia de las bibliotecas, que faltarle al respeto a las ideas que, por mucho que insistamos, siguen perdurando sobre lo que es una biblioteca.

Sin duda es un privilegio ser una institución asociada con la cultura, con el conocimiento, con el silencio, el estudio, la vida cultural; pero lo malo es cuando el concepto de cultura se sigue viendo como algo tan elevado y exquisito que ya de por sí excluye a muchos. Y cuando a las bibliotecas por extensión, se les ve como algo aburrido, académico (en el mal sentido), estático o como simples salas de estudio.
Nuestros Packs de préstamo, o cómo
hay que tratar a la cultura:
como algo de consumo cotidiano

La cultura es algo que se necesita en el día a día, para todo; no hay que sacralizarla, ni tampoco degradarla conviertiéndola únicamente en evasión, sin capacidad para generar ningún tipo de reflexión, ni aprendizaje: es necesario convertirla en un hábito, sin más. Quizás si fuera eso lo que calase en el insconsciente colectivo, la relación con la biblioteca, y con la cultura en general, sería mucho más fluida y natural; y sería haría innecesario tanto postureo para distinguirse y significarse a través de ella.

Pero este post está volviéndose peligrosamente denso para titularse de forma tan contundente. Así pues, cerramos alegrándonos de algo autóctono que no necesita de la exaltación de lo murciano a través del abuso de tipismos para celebrarse. La reciente apertura, en medio de las noticias catastrofistas sobre el cierre de comercios dedicados a los libros, de dos nuevas librerías con propuestas innovadoras en nuestra Región: La Madriguera del conejo blanco en Murcia, y La Montaña Mágica en Cartagena. Dos razones para reconfortarnos, entre tanta noticia catastrofista sobre la agonía del sector, y que justifica plenamente, ahora sí, el recurrir a la salida de tono: ¡Hostia dos librerías!