jueves, 16 de junio de 2016

Culebrón bibliotecario

Un hombre y muchas mujeres, un elenco creíble en cualquier biblioteca


A través de nuestra web de cabecera para cultura pop en general (y musical en particular) Jenesaispop, nos enteramos del estudio que ha publicado la plataforma de contenidos audiovisuales Netflix, sobre consumo de series de televisión.

Que se está viviendo una edad de oro en lo que a ficciones televisivas se refiere, en estos últimos años, lo deben saber hasta en Groenlandia; que empezaron siendo un “no te la puedes perder” de cualquier aspirante a modernuquis, y que han terminado llegando a las masas no totalmente abducidas por el Sálvame Deluxe y similares; también. Y que llevan alegrando las estadísticas de préstamo de nuestra Mediateca desde que lanzamos el servicio de préstamo de Packs con temporadas completas: lo sabemos nosotros, y nuestros usuarios más maratonianos televisivamente hablando.
























Pero lo curioso del estudio de Netflix son los datos que aporta sobre cómo se consumen las series. El tipo de series cuyos visionados incitan al sendentarismo de sofá suelen ser las de géneros como el terror, la ciencia ficción o los thrillers. En cambio, series como House of Cards, de intriga política de alto voltaje, se suelen consumir más despacio, no más de dos episodios seguidos (que hay que pensar más); y curiosamente dentro de esta categoría, también entrarían las comedias.

A los chicos de Jenesaispop les sorprenden los resultados respecto a la comedia, tanto como a nosotros; pero como aquí cuestionamos hasta lo obvio: tampoco entendemos muy bien el porqué de ese consumo despreocupado de géneros como el terror, la ciencia ficción o el thriller. Puestos a reflexionar sobre los entresijos de nuestro tiempo, muchas veces los zombis o los marcianos arrojan lecturas más completas sobre nuestro mundo, que argumentos que abordan asuntos comúnmente aceptados como serios.






Pero vamos a mirarnos un poco el ombligo (total si todo el mundo lo hace en las redes sociales en el día a día, ¿por qué no puede hacerlo una biblioteca en su blog?): ¿cuáles serían las series más afines a lo que se podría llamar el mundo bibliotecario? No, no hablamos de series como The librarians, protagonizada por bibliotecarios, eso es demasiado obvio; ni ficciones televisivas que transcurran en bibliotecas: hablamos de series cuya temática se puedan rentabilizar desde el punto de vista de los intereses bibliotecarios.

Si el fomento de la lectura (pese a que en este blog nos cansemos de decir que es el fomento de la cultura, así en general) es uno de los objetivos de las bibliotecas: ¿qué series servirían más a este fin?  Por pura obviedad, dado que están basadas en precedentes literarios y comiqueros, estarían Juego de tronos y The walking dead. Y sí, podemos confirmar que el éxito de estas dos ficciones televisivas, ha hecho que aún se lean más las novelas de George R. R. Martin, y los cómics de Robert Kirkman.


Actores de la serie y sus personajes en el cómic


¿Y qué decir del aluvión de adaptaciones de cómics en formato serie? Primero fue la invasión de sagas cinematográficas, pero últimamente las series Daredevil o Jessica Jones, han hecho que cómics que habían cogido algo de polvo en nuestras estanterías, conozcan una repentina demanda.

Aunque uno de los efectos colaterales más agradables del éxito de una serie, es cuando un clásico despierta el interés entre las nuevas generaciones. Es el caso de Sherlock; que aunque sea una adaptación a nuestra época de las novelas del detective inglés: nos ha facilitado el seducir a los más jóvenes para iniciarlos en el universo literario de Conan Doyle.

Y es que ya lo hemos dicho alguna vez, la biblioteca del siglo XXI tiene que estar más alerta que nunca a las modas, tendencias o cómo quieran llamarse en todos los ámbitos (no sólo en cine, también en música, arte, moda, gastronomía, etc…), y rentabilizarlas potenciando sus fondos al socaire de su tirón popular.

Puestos a elegir una serie que representara a la BRMU, en vista de los últimos tiempos, nada de HBO: lo más apropiado sería un culebrón latinoamericano o asiático por lo menos. Pero por aquello de preservar algo de distinción, no le haríamos ascos a un Dinastía, Falcon Crest o Dallas, con bien de Alexis Carrington, Angelas Channings, y Chao Li, por aquello de la multiculturalidad: no fuéramos a perder la vena bizarra vintage que nos caracteriza.

La diferencia entre la imagen que nos gustaría dar en la BRMU,
y la que puede ser que terminemos dando


Aunque claro está, de cara a la galería seguiremos procurando dar la imagen de los  protagonistas de Vacaciones en el mar o La casa de la pradera. Pero desconfíen, las apariencias engañan, y por apacibles que parezcan nuestras salas, por mucho que la biblioteca parezca seguir funcionando como si nada: lo nuestro daría para un culebrón, no sabemos si de risa o de terror, de los que te tienen toda la tarde pegado a la pantalla, o de los que con un episodio ya estás bien servido. Eso quedaría como siempre a gusto del consumidor.




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