miércoles, 29 de junio de 2016

Bibliotecas para todos, aceras para peatones


Caída de bici, un cómic ideal para este verano

Los bibliotecarios franceses tienen mejor salud cardiovascular que los españoles…al menos durante los días que fueron del 1 al 7 de junio, durante los que se celebró la tercera edición de Cyclo-biblio 2016. Con esta iniciativa los bibliotecarios reivindican el papel de las bibliotecas de la manera más divertida y saludable: montando en bicicleta, y haciendo un recorrido que fue desde Toulouse hasta Bordeaux.

En esta edición fueron hasta cincuenta, los bibliotecarios que recorrieron unos 300 km durante los que iban visitando mediatecas y bibliotecas de todo tipo y características; así al sentido reivindicativo de la acción, se sumó la riqueza de poder compartir experiencias profesionales.

La evolución de las bibliotecas: cyclo-biblio


Ahuyentar la imagen sedentaria del bibliotecario con iniciativas así, deberíamos copiársela a nuestros vecinos de arriba. En la BRMU algo dijimos de hacer, no ya los bibliotecarios, sino con el público en general: cuando tuvimos la generosa colaboración de la asociación Murcia en bici, con motivo de nuestra Pasarela BRMU/Titis clothing. Vendríamos a sumarnos a la fecunda relación entre bibliotecas y pedales. Desde las bibliobicis, la bibliohamaca o hasta el préstamo de bicicletas dentro de esa tendencia a prestar de todo en las bibliotecas (menos dinero, que de eso andamos como casi todos).








Eso sí, fomentar los pedales desde la BRMU, pero sin dejar de lado fomentar el respeto al peatón.

Pensábamos que era sólo en Murcia donde las aceras se habían transformado en un territorio hostil para los peatones, pero según el reciente reportaje de TVE: Pisa la calle, la lucha por las aceras está extendiéndose por todas partes. Cuando se ha visitado o vivido en alguna ciudad centroeuropea, uno se termina habituando a los carriles bicis, y a la convivencia más o menos fácil entre peatones y ciclistas  (salvo en Ámsterdam, donde el gran número de bicicletas en algunas zonas lo hace algo estresante).



Pero esa versión idílica se ha hecho añicos como contaba hace poco otro artículo de El País (con una mujer en coma en Barcelona por ser arrollada por un ciclista).

Es curioso que la reivindicación de la bicicleta, por parte de los que reclaman un espacio urbano más humano y ecologista, entre en conflicto precisamente con los peatones. Si en un primer momento tras el nacimiento de la industria del automóvil, tener un coche era un símbolo de clase social; es paradójico, que el único medio de transporte al que podían aspirar las clases humildes (con el inolvidable Ladrón de bicicletas de Sica, siempre en mente); sea ahora el que avasalle a la pieza más débil del hábitat urbano.

No nos vamos a poner melodramáticos con el asunto, pero bicicletas, patinetes electrónicos y demás artilugios, se empeñan en terminar de mecanizarnos. Si la tecnología ya nos monitoriza hasta las relaciones íntimas vía apps para ligar (Robocop a la vuelta de la esquina): alguien tendría que escribir el elogio al peatón, imitando al libro de Marc Augé; y llevarnos de los walking dead a los walking readers.





Los viajes del músico David Byrne
en bicicleta por ciudades de
medio mundo
Pero en nuestro país, lo que revela toda esta lucha por las aceras, no es otra cosa que la falta de civismo de la que seguimos adoleciendo. La ausencia de un respeto por el espacio común, por la convivencia. De eso de lo que ya hablábamos en Sírvase usted mismo, y que dio lugar a unos cuantos comentarios.

Pero ahora precisamente que afrontamos el verano, no queremos bajo ningún concepto que se pueda confundir este post con una proclama anti-bicicletas, nada más lejos: bicicletas siempre, pero respetando a los más vulnerables, a los peatones.

Bibliobicivismo, palabreja rara donde las haya que resume bien de lo que hablamos: fomentar las bibliotecas para a través de ellas educar en civismo. Sólo entonces, se podrá fomentar a las bicicletas con el medio de transporte más apropiado para reivindicar ciudades a una escala humana.




2 comentarios:

Agustín Cayuela Fernández dijo...

Quien escribe estas líneas "Pero esa versión idílica se ha hecho añicos como contaba hace poco otro artículo de El País (con peatones en coma en Barcelona por ser arrollados por ciclistas)."

Añade estas otras "es paradójico, que el único medio de transporte al que podían aspirar las clases humildes (con el inolvidable Ladrón de bicicletas de Sica, siempre en mente); sea ahora el que avasalle a la pieza más débil del hábitat urbano".

Aunque después escriba estas: "Pero ahora precisamente que afrontamos el verano, no queremos bajo ningún concepto que se pueda confundir este post con una proclama anti-bicicletas, nada más lejos: bicicletas siempre, pero respetando a los más vulnerables, a los peatones".

Entra en un juego de la confusión que solo gratifica al "anfitrión" en nuestro espacio público: EL COCHE.

Francamente, os ánimo a, que no os hagais eco de la sobredimensión negativa que algunos, de manera muy interesada, quieren darle al fenómeno de la bicicleta.

Tambien a que os sumeis a los usuarios y usuarias de la bicicleta que, siendo mayoría, venimos luchando por nuestra consideración desde el respeto mutuo y la convivencia pacífica con otros usuarios de la vía y que, día a día, continuamos demostrando que nuestro medio de transporte sostenible juega a favor de un bien comun, y lo difundais como lo que es: un instrumento de transformación en positivo de la realidad que nos rodea.

De tal manera, que os rogaría os abtengais de "entrar en el juego de la contaminación" dando eco, como en esta ocasión, a posturas que a lo único que os lleva es a "meteros en charcos" que nada tiene que ver con propiciar un cambio de actitud hacia la mejora, como ocurre, siempre que das con un buen libro, una buena lectura.

Recordad: La Bici no es el/un problema, es la solución, aunque algun@s - una inmensa minoría - la manejen con una absoluta falta de civismo. Por tanto, insisto, la Bici no es el problema, el problema es la conducta de quien la utiliza.

Buenn día y sigamos pedaleando nuestras calles.

Curiosidad: para demostrar que no soy un robot el sistema me ha solicitado que identificará las imágenes que contenían bicicletas. :-)

El blog de la BRMU dijo...

Gracias Agustín por compartir tu visión. El texto del post intenta desde el principio no criminalizar en ningún momento a la bicicleta, todo lo contrario, reivindicarla en sus múltiples interacciones con el mundo bibliotecario. Y precisamente para ello lo que hace es abogar por el tándem biblioteca+bicicleta, como una manera de fomentar el civismo y el respeto a los demás; y sin sumarse en ningún caso a intentar contaminar, pero sí debatir, y verlo desde todas las perspectivas, que es muy diferente.

Que el auge de las bicicletas como transporte urbano es algo que muchos deseabamos, (por experiencias propias en ciudades europeas en las que es habitual desde hace mucho); no quita para que nos hagamos eco de otra realidad que sí nos afecta a las bibliotecas, como instituciones que pueden ayudar a fomentar el civismo y el respeto. Y esa realidad es el mal uso que de esos medios de transporte se está haciendo por parte de algunos; y que denota un falta de civismo y respeto a los demás; además de un peligro para la integridad física de los peatones.

Por eso, bicicletas sí, sin duda; pero las aceras son para los peatones, y hacer que compartan espacio medios de transporte mecánicos con personas a pie (ancianos, niños como los más débiles) sólo puede acarrear problemas.

Y el robot que comentas que te ha solicitado identificación está claro que al combinar bicicletas con el blog de la BRMU estaba tomando partido, cumpliendo una de las leyes de la robótica de Asimov: "un robot (máquina,añadiríamos) no hará daño a un ser humano":-)