martes, 6 de octubre de 2015

El eterno retorno al libro

Escena en la biblioteca del juego Bloodborne, último lanzamiento de Miyazaki

En una reciente entrevista para el semanal de El País, Hidetaka Miyazaki, creador de algunos de los videojuegos más exitosos de los últimos años hacía unas declaraciones que merece la pena rescatar:

"No me intereso mucho por lo que hacen los demás diseñadores. No me gusta basarme ni en videojuegos ni en películas. La inspiración para crear mis mundos siempre viene de los libros. De un esfuerzo de imaginación". 
"Me encantaba leer libros que aún no podía comprender del todo. Las partes que no entendía porque era demasiado joven me obligaban a usar mi imaginación para rellenar esos huecos y crear mi propia versión de lo que había leído. Es lo que sigo haciendo ahora"

Que los videojuegos dominan la industria del entretenimiento, incluso son vistos como una salida laboral, y constituyen una parte esencial de la cultura popular de este siglo XXI: es algo obvio.Y como no iba a ser menos, al igual que pasó con el cine, los cómics o la televisión: el debate sobre la conveniencia de su presencia en las bibliotecas se ha planteado en diversos foros.

FreeRealms: ejemplo de videojuego
adaptado al cómic

 Pero frente a las eternas discusiones sobre si fomentan o no la violencia; sobre si son la última vuelta de tuerca a la peterpanización de nuestra sociedad; o si son el tiro de gracia para el distanciamiento de las nuevas generaciones de la lectura: lo que deberíamos plantearnos es si pueden servir de algo para fomentar la creatividad.

Miyazaki declara que su fuente de inspiración, el ejercicio para su imaginación, proviene de los libros, no de lo  audiovisual. Y es que todo está en los libros como repetía irritantemente, la sintonía del programa de Sánchez Dragó en los 80; y el eterno retorno al invento de Gutenberg (sea en el formato que sea) se convierte en un peaje que toda nuevo invento que aspire a narrar historias, termina pagando tarde o temprano.

Pero por mucho que este gurú del mundo del videojuego declare algo así: las legiones de enganchados a sus juegos no van a decidirse por coger un libro. En cambio, hay detalles aquí y allá en el mundo de las videoconsolas, que pueden ser prometedores.

Juegos como Wizard101 incitan a que los jugadores amplíen el universo recreado en los juegos, escribiendo historias sobre los personajes que los protagonizan, e incluso convocando concursos para premiar al mejor relato. También desde el mundo editorial hay iniciativas en las que implican a los videojuegos. Por ejemplo, la editorial de textos digitales Readership ha recurrido al juego Minecraft para promocionar sus obras.




Readership más que una editorial es un portal que hace intermediario entre los escritores y su público potencial. En la web de Readership se publican extractos de obras de autores noveles, que se someten a las votaciones del público: su publicación o no, dependerá del grado de aceptación que los lectores otorguen a cada obra. Pues bien, la editora ha recurrido al videojuego Minecraft, para recrear el universo que describen las obras que se presenta a examen de los lectores; y de esta forma, tomen una decisión sobre si debe ser financiada su edición, o no.

Aunque la relación entre videojuegos y literatura más notoria sería la que propició el juego L.A. Noire, que se complementó con el lanzamiento en formato ebook de relatos inspirados en el juego, escritos por grandes nombres de la literatura norteamericana como Joecy Carol Oates o Lawrence Block.

A este respecto, la escritora de literatura juvenil chilena, Paula Rivera Donoso es de lo más categórica. Según ella: los videojuegos no fomentan la lectura, son lectura. Y se dedica a argumentarlo en su artículo: Los videojuegos también son literatura, publicado por la Fundación Cuatro Gatos.

Los argumentos están sobre la mesa, cada uno podrá suscribir o refutar la vinculación de los videojuegos con la literatura; pero sobre lo que cada vez caben menos dudas, es sobre la necesidad de que las bibliotecas integremos en nuestros fondos a los videojuegos. ¿Simples entretenimientos?, o ¿nuevas fórmulas de narrativa interactiva? Sólo el tiempo lo dirá.

De momento, por ambientarnos un poco, nos quedamos con Pharrel Williams y la creación puramente videojuego, que el artista nipón Takashi Murakami realizó para una de sus últimas canciones