viernes, 26 de junio de 2015

Bibliotecas por encargo


Bibliotecas diseñadas por Kinsey Marable

Ya hemos hablado en varias entradas de las bibliotecas del diseñador Tatcher Wine, y quizás porque nuestra dedicación al mundo de la moda de estos últimos meses, nos ha desarrollado algo más el sentido de la estética, ahora nos hacemos eco de otro diseñador de bibliotecas: Kinsey Marable.

Para un amante de los libros, ver las fotografías de estas magníficas bibliotecas es como para una víctima de la moda hojear el Vogue. ¿Quién no querría aislarse en estos espacios exquisitamente decorados, rodeados de estanterías repletas de libros? Sólo una cosa no termina de cuadrar en estas imágenes perfectas: la sospechosa simetría de los libros.

Se trata de bibliotecas por encargo de multimillonarios, Marable las diseña según la personalidad e intereses de sus acaudalados clientes. Lo que vendría a ser el equivalente a un personal shooper pero en bibliotecas (¿personal shooper librarian, sería rizar mucho el rizo?) Que sea un diseñador el que elija la distribución de espacios, el mobiliario, hasta las encuadernaciones como hace Marable, es comprensible, si se tiene el suficiente dinero, y poca afición por el interiorismo; pero que también te elija los libros, siembra dudas sobre el verdadero amor del pudiente cliente hacia la lectura.

Si algo distingue a una biblioteca realmente personal (dejando los asuntos decorativos al margen) es precisamente que esté compuesta por las obras que han sido elegidas y leídas por uno mismo. En otro caso, ¿qué sentido tiene crear tu propia biblioteca? Visto así suena a capricho de nuevo rico, un simple ornamento más de escalada social, en el que los libros no estarán huecos, pero que en nada definen los gustos y personalidad de su propietario. ¿Alguno de los que contabilizan dentro de ese 40% de nuevos ricos surgidos durante la crisis, engrosarán la lista de clientes de Marable?



En las bibliotecas públicas también seleccionamos para los demás; los que trabajamos en ellas, somos los personal shooper librarians de todos. Cada biblioteca pública es la biblioteca privada de miles de ciudadanos, porque cada uno conforma la suya, según va seleccionando libremente lo que quiere leer, ver, escuchar o navegar.

Y ya que hablábamos de hojear el Vogue al principio, precisamente hoy que hemos desmontado nuestra Pasarela BRMU, nada mejor que concluir con este fantástico vídeo que nos resume de la manera más danzarina, nada menos que 100 años de evolución de la moda.