lunes, 30 de marzo de 2015

Viendo la vida de otro color


Picasso en sus años de madurez, expresó cual era su máxima aspiración en la pintura:

"Desde niño pintaba como Rafael, pero me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño"

El genio malagueño lo decía respecto de la pintura, pero en general, lo más difícil en la edad adulta es recuperar algo de la limpieza en la mirada que tienen los niños. En otra disciplina también basada en la imagen como es el cine, Steven Spielberg siempre ha estado invocando a través de sus películas a ese niño que, en una de esas frases que se debería prohibir por ley volver a repetir: se supone que todos llevamos dentro. Pero la idea de Picasso nos gusta más, porque nos pone a salvo de aquellos que confunden las cosas y se comportan como niños siendo adultos; simplemente es una llamada a la simplicidad, y en este mundo actual tan, tan complejo, hacer algo simple y sencillo va a resultar dentro de poco lo más difícil de conseguir.


Tal vez ahí radica el éxito editorial más sorprendente de los últimos tiempos, el de la ilustradora Johanna Basford y sus libros para colorear dirigidos a adultos. Su libro Secret Garden ocupa las primeras posiciones en el ranking de los más vendidos en Reino Unido y Francia, un libro con dibujos de la naturaleza y  formas abstractas que está conociendo una gran acogida entre ejecutivos estresados, que encuentran lo de colorear de lo más relajante y agradable.




Y si en el post Arcadas literarias, relatábamos como Nick Cave ha escrito su último libro en las bolsas para vómitos de los aviones; el pintor norteamericano Mike Stilkey ha encontrado en los libros desahuciados un material estupendo para plasmar sus dibujos que nos remiten (no sabemos si de forma intencionada) al universo de Tim Burton.

Desterrada (afortunadamente) la moda de los libros huecos para decoración, preferimos puestos a decorar con libros, la obra de este artista que les da una segunda vida, conservándolos como soporte de un mundo de fantasía y evasión.







Y nada mejor para cerrar, que recordar el genial spot publicitario que Sony llevó a cabo para uno de sus modelos de televisor. Rodado en una barriada de Glasgow, la combinación de música y colores hace que sea la mejor terapia posible para elevarnos el ánimo y así ver la vida, no de otro color, sino de todos los colores posibles.