jueves, 26 de marzo de 2015

Deprisa, deprisa...

La España cañí persistiendo en Blade Runner

 Esta semana se ha reestrenado el clásico de los 80, Blade runner, en los cines. Además de una estupenda ocasión para volver a ver (o los más afortunados, para descubrir) este título básico que tanta influencia ha tenido en la ciencia ficción posterior; sirve para comprobar qué idea se tenía de nuestro presente (la acción se sitúa en el 2019) hace poco más de 30 años.

Puro género negro en una de ciencia ficción
La cinta sigue resultando igual de fascinante y visionaria que en su tiempo, pero resulta divertido observar que en el futuro que imaginaron, no existen los móviles (Harrison Ford recurre a un teléfono público para llamar a Rachael, la inolvidable replicante interpretada por Sean Young), y las leyes anti-tabaco brillan por su ausencia. Pero tal vez lo más llamativo sea notar el ritmo de la película. Rodada en este 2015, esta misma historia tendría un ritmo acelerado, con mucho más ruido y furia, sin esa morosidad que permite que nos cale tanto como la omnipresente lluvia que tiñe toda la historia con ese ambiente apocalíptico y melancólicamente bello.

Para estos tiempos acelerados, sería más apropiado lo que rezaba el título de otra película de los 80, Deprisa, deprisa de Carlos Saura; pero como nos resistimos a que nos marquen el ritmo de manera tan agobiante, nos encanta topar con voces que resultan todo un oasis de reflexión en el que dan ganas de quedarse a vivir, o al menos a descansar un tiempo.

El filósofo italiano Roberto Casati daba voz precisa a lo que muchos pensamos, a cuenta de la publicación de su último libro: Elogio del papel : contra el colonialismo digital (de inminente llegada a nuestras colecciones). Casati celebra el potencial de las nuevas tecnologías, y al tiempo nos advierte de los riesgos inherentes a su uso. Todos sabemos que al utilizar redes sociales, smartphones o tablets, estamos proporcionando datos personales a terceros; pero algunas de las últimas noticias al respecto, consiguen que se nos erice el vello.

Según saltaba a los medios, las Smart TV de la marca Samsung advierten en sus instrucciones de uso, que pueden grabar las conversaciones que mantengamos en nuestro salón, y transmitirlas a terceros. Escalofriante es poco, pero siempre hay algo que lo supera.

La fotógrafa Mariel Clayton ya dejó claro con su obra sobre el mundo
de Barbie, que la rubia no es de fiar 


Si los muñecos de por sí ya son turbadores, que tengan la capacidad de espiar a tus hijos los eleva a protagonistas de una película de terror. Y es que por mucho que Chucky, Anabelle, o la novia del primero, hayan llegado hasta a provocar disturbios públicos en los cines; ningún muñeco puede resulta tan inquietante como la longeva Barbie, y ahora no solo para el incauto de Ken.




El último modelo de la rubicunda muñeca graba las conversaciones de los niños que jueguen con ella, para enviarlas a la central de Matell, con el objetivo de ir conociendo sus gustos y fantasías; y así permitir que la muñeca enriquezca sus conversaciones con ellos. Ni hacer caca, ni pipí, ni pompitas, ni darte besos, ahora los juguetes directamente te espían desde la más tierna infancia, para que una multinacional pueda sacar provecho de tu intimidad. El mundo entero en la casa de Gran Hermano.

Por retomar lo de títulos de películas, ante este panorama nos viene a la cabeza aquella astracanada de Espía como puedas, algo que las nuevas tecnologías parecen haber convertido en su lema. Pero que nadie se confunda, no queremos pecar de tecnófobos, si hay una institución que no tendría que defenderse jamás de tal acusación, esa sería la biblioteca; siempre alerta de aquellos avances que puedan ayudar en nuestra labor de difusión de la cultura. Pero precisamente por eso, porque difundimos cultura y reflexión, no perdemos de vista el análisis del tiempo en que vivimos.



Las palabras del filósofo de moda (resulta toda una frivolidad decir que un filósofo esté de moda, pero por otro lado resulta de lo más esperanzador que un filósofo pueda estar de moda) Byung-Chul Han en su ensayo La sociedad de la transparencia, sirven de coda a este post que utiliza la tecnología para alertar de los riesgos de la tecnología

"Google y las redes sociales se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico [...] La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez."

Y si abrimos con Blade runner, nada mejor que cerrar con el tema Everyday robots de Damon Albarn. Un tema lento, nada de reprise, cuyos versos lo dicen todo:
“Todos los días somos robots bajo control
En el proceso de ser almas
Conduciendo en coches contiguos
Hasta que pulsamos ‘reiniciar’