lunes, 17 de marzo de 2014

Demoliendo sambenitos



Las bibliotecas y bibliotecarios tenemos cierta autoridad a la hora de hablar de sambenitos. Hasta donde somos conscientes, no hemos cometido ninguna infamia digna de castigo inquisitorial, ni vestimos túnica alguna que pudiera asemejarnos al origen de tan curiosa expresión. Pero al igual que los juegos de rol, cargamos con una serie de ideas preconcebidas en torno nuestro, que hacen que muchos ni se acerquen a nuestros centros aún sin conocernos, asumiendo que en poco podemos llegar a interesarles.

Hace ahora 20 años, dos perturbados cometieran un absurdo crimen que los medios generalistas asociaron rápidamente a los juegos de rol. Buscarle explicación racional a un hecho absurdo, es totalmente humano y comprensible; buscar a toda costa un cabeza de turco para tranquilizar a las masas, es propio de jaurías, y una auténtica estupidez. El suceso en cuestión abrió un auténtico filón sensacionalista que durante los próximos años, los medios explotaron de la forma más amarillista, sin pararse ni un momento a estudiar el inocuo mundo de los juegos de rol. Que como el parchís o el juego de la oca, pueden convertirse en excusas para los actos más detestables desde la perspectiva de una mente perturbada.
Nadie conoce a nadie de Juan Bonilla,
novela que aborda los juegos de rol

Como reza el manido axioma periodístico: que la verdad no te estropee una buena noticia. Así que los medios poco iban a preocuparse por descubrir las virtudes de los juegos de rol, y prefirieron cebarse en erigir toda una leyenda urbana en torno a ellos lo suficientemente morbosa, pero que a poco que se observe, tiene la misma consistencia que mantener que por celebrar la importada fiesta de Halloween, se está fomentando la psicopatía entre los niños españoles.

Hay diversas formas de demoler sambenitos, se puede hacer sustituyendo unos por otros, como Miley Cyrus que ha destrozado su imagen ñoña de Hanna Montana, para asumir otro de provocadora sin fuste llegada a la veintena. O Rimbaud, que abandonó la literatura a los veinte años para convertirse en traficante de armas, y en vez de desdibujar su imagen como enfant terrible, terminó por erigir su propia leyenda como el poeta maldito por excelencia.


En la Biblioteca el próximo sábado día 22, a las 16:30 h., optamos por demoler los sambenitos que aún recaen sobre los juegos de rol, de la forma más sencilla posible: jugando. Nos sumamos a lo que hace ya tiempo informaba la web del Ministerio de Educación hablando de ellos como herramientas educativas. A saber:

  • son muy útiles para el proceso de enseñanza-aprendizaje
  • son útiles para memorizar, y mejoran el cálculo mental
  • son aliados valiosísimos para la promoción de la lectura 
  • enriquecen el vocabulario y la capacidad para expresarse
  • desarrollan la empatía y la tolerancia
  • favorecen la cooperación y el trabajo en equipo frente a la competencia

El artículo del Ministerio es el mejor antídoto contra el amarillismo que pese a todo, aún rodea en el imaginario colectivo a los juegos de rol. Queremos colaborar a terminar de disipar esas sombras, y por eso confiamos en que el próximo sábado por la tarde, la alianza entre los juegos de rol y la biblioteca inicie una exitosa y fructífera aventura que ponga cada cosa en su lugar.

Más información aquí.