miércoles, 4 de diciembre de 2013

Viñetas sin piratas, mujeres al abordaje

Lone sloane de Philippe Druillet

Que el mundo del cómic tiene peculiaridades propias es algo innegable. Para los que no se enteran, seguirá siendo cosa de niños o frikis; pero hasta los que sabemos algo del tema (no por nada tenemos una de las mejores comictecas de España) no dejan de sorprendernos encuestas como la que se ha realizado en Francia a autores de bande dessinée (que así llaman a los tebeos nuestros vecinos).

Deadman de Neal Adams
Según los resultados, el cómic a diferencia del resto del mundo editorial, no está sufriendo especialmente la piratería, de hecho, la mayoría lo consideran un problema marginal.

Sólo hace falta echar un vistazo a los autores que engalanan este post. ¿Cómo se va a trasladar la experiencia de un Chris Ware, un Alex Ross o un Philippe Druillet a las limitaciones de una pantalla digital? Y máxime, cuando las editoriales optan por ediciones absolute: en las que ilustraciones, colores y presentación, hacen de los cómics unos verdaderos fetiches impresos.

Chris Ware
Kingdom come de Alex Ross
Son la prueba palpable de esa reinvención del libro impreso como objeto, sobre la que hablaban en un artículo de El País. Y si el cómic sube escalafones en el mundo cultural,  es hasta cierto punto comprensible que algunos debates apolillados en la esfera de la alta cultura, reverdezcan aplicados a la pujante novela gráfica.

Durante años se ha elucubrado sobre las peculiaridades de la literatura escrita por mujeres, sobre una sensibilidad femenina, que ha encendido apasionadas y a la vez aburridas disquisiciones al respecto. Y eso justamente es lo que ha surgido a raíz de la creación de la Asociación de Autoras de Cómics que se presentan con la siguiente declaración:
"surge por la necesidad de agrupar en un colectivo a todas las autoras (y autores) que luchan por la igualdad real y efectiva en un mercado tradicionalmente dominado por el hombre como es la historieta"

Y ha sido una autora de cómics, Carmen Pacheco, la que en su artículo: De la discriminación positiva en el mundo del cómic y lo harta que estoy del tema, expone las contradicciones del discurso de dicha asociación, y que tanto recuerdan, a los debates que hace años se abrían en el seno de la literatura a cuenta de idéntica cuestión.

George Sprott de Seth
Los experimentos gráficos deWare
Nosotros no entramos a valorar, simplemente nos quedamos con lo que viene a constatar todo este debate: que cada vez hay más lectoras y autoras de cómics. En definitiva, que el cómic, por fin, ya no es ni tan azul, ni tan rosa, y todos sus lectores salen beneficiados.

Y hablando de cómic resulta lógico acabar con dibujos animados. Precisamente hablando de la edición de cómics digitales, uno de los argumentos que se esgrimían era que permitiría incluir animaciones, pero como muy bien apuntaban algunos: ¿eso sería un cómic u otra cosa?