lunes, 19 de agosto de 2013

Cuidado con nosotros. El origen

Moore y su archienemigo viendo Farenheit 9/11

En Hollywood Boulevard, concretamente en el cruce con la avenida Wilcox, luce un mural del pintor Thomas Suriya, que pese a ser bastante grotesco, lleva décadas convertido en imagen típica de la meca del cine.

Suriya restaurando su mural
En él aparecen sentados en un cine, muchos de los grandes mitos que ha dado la industria hollywoodense. El mural fue pintado en 1983, con lo cual las estrellas que han surgido en décadas posteriores no están incluidas. No está Julia Roberts, ni Harrison Ford, ni Brad Pitt, ni muchos otros; y tampoco está Michael Moore, que aunque no sea un actor, es una estrella en lo suyo.

Sin duda para muchos, estaría fuera de lugar, sería como introducir el anti-glamour entre tanto relumbrón, pero para los bibliotecarios su presencia estaría plenamente justificada, a ser posible junto a Bette Davis (otra debilidad bibliotecaria por otros motivos).

Independientemente de que guste más o menos su discurso a la hora de denunciar injusticias en su país, a Moore no se le puede negar haber creado estilo (y si no que se lo digan a Mercedes Milá y su Diario de…), y además nos tiene ganados a los bibliotecarios desde hace años.
Bibliotecario militante radical: protegiendo tu derecho a leer


Shhhhh! las bibliotecas son radicales
Todo deriva de los esfuerzos por parte de los bibliotecarios en los Estados Unidos en su lucha contra posibles censuras. Por una parte, el FBI se quejó, a principios de siglo, de los “bibliotecarios, militantes radicales” a raíz de la resistencia de los profesionales bibliotecarios a la ley que daba permiso al gobierno a intervenir los equipos informáticos de las bibliotecas

Y por otro lado, el azote cinematográfico del expresidente Bush, calificó a los bibliotecarios como subversivos, situándonos entre las personas más peligrosas de la sociedad.

La razón de sus palabras deriva de los intentos de censura que recibió su libro Estúpidos hombres blancos, y del empeño de una sola bibliotecaria por acabar con esa censura. Hace años el blog El documentalista enredado, nos daba todos los detalles, en un post que no tiene desperdicio, y del que recuperamos las siguientes palabras de Moore sobre nuestro gremio:
“Mucha gente los ve como ratoncitos maniáticos obsesionados con imponer silencio a todo el mundo, pero en realidad lo hacen porque están concentrados tramando la revolución a la chita callando
Los estereotipos caducos se derrumban, y si Moore decía eso hace años, pareciera que algo tan ajeno a él, como el manga y el anime japonés, le dieran la razón.


La figura del bibliotecario/a ha servido para bastantes personajes de series animadas japonesas, que aunque rodeados de libros, nada tienen que ver con la figura de ese ratoncito maniático. Repasar algunos de ellos, es un auténtico delirio que sólo podía ser Made in Japan, y que cual producción hollywoodense en varias entregas, detallaremos con esmero y regocijo en Cuidado con nosotros. El desenlace.