lunes, 15 de julio de 2013

Seremos sociales, o no seremos


El grupo de los 60: Up with People!, o Viva la gente en su versión castellana


Tras el deseado, anhelado, ansiado, vital (y basta ya de adjetivos, que si Alejo Carpentier dijo de ellos que eran las arrugas del estilo, este post va camino de momificarse antes de empezar) anuncio de la plataforma de libros electrónicos para bibliotecas públicas que el Ministerio de Cultura prevé lanzar para el 2014, respiramos algo aliviados, aunque la ansiedad porque se haga realidad, no nos abandone.

Penguin versus bibliotecas
Y es que la irrupción del libro digital no nos podía haber pillado en peor momento a las bibliotecas, sumidas en severos recortes presupuestarios, y con el mundo editorial  receloso ante el papel que podemos jugar en todo ello.

Una señal más del vértigo digital del que tantas veces hemos hablado, será el lanzamiento previsto en los Estados Unidos para el próximo 19 de julio. Se trata de la red The Book ELF, que se define bajo el lema: “queremos compartir libros electrónicos igual que compartimos libros impresos, sin dejar de respetar los derechos de autor”, una especie de club social de lectura vía digital.


Ante propuestas como ésta, ¿qué podremos ofrecer las bibliotecas? La facilidad de lo digital puede que fomente la propagación de iniciativas de este tipo. Y ante esta competencia (que no es tal), sólo hay una cosa que se mantiene inalterable por nuestra parte: la experiencia física de venir a la biblioteca, nuestra vocación social.

Gimnasio y biblioteca, dos lugares para socializar con diferentes resultados, si optamos
sólo por uno de ellos.

Potenciar nuestro aspecto de centros sociales, lugares de encuentro, clubes públicos que giran en torno a la cultura, pero sobre todo, en torno a las personas. Hay mil ejemplos en los que mirarse: desde las bibliotecas noruegas que invitan a cantantes locales a celebrar recitales en sus salas, o las bibliotecas brasileñas que acogen debates políticos haciendo de las bibliotecas auténticos instrumentos para la democracia.

La banda sonora para la que
Seu Jorge reversionó a Bowie

Y es en Brasil, en medio de las sorprendentes revueltas sociales que se están produciendo estos días, donde surge la esperanza. En plena celebración de la Copa Confederaciones, y nada menos que en el país futbolero por antonomasia: los ciudadanos ocupan las calles y piden más libros y menos balones, y hasta las propias estrellas del balompié apoyan las reivindicaciones.
¿Será que el pan y circo ha dejado de funcionar en estos tiempos globalizados ?, ¿será que después de todo hay vida en Marte, como cantaba Seu Jorge reinterpretando el clásico de Bowie?




David Bowie incitando a leer en un cartel
para las bibliotecas norteamericanas


7 comentarios:

José Ángel Madrid dijo...

Mi enhorabuena por el blog.

El blog de la BRMU dijo...

Muchísimas gracias José Ángel, esperamos que formes parte de esta comunidad virtual que estamos formando en torno a la biblioteca (y por supuesto de la biblioteca física).

TREINTAÑERAS dijo...

Gracias a gente como vosotros que trabaja por esa sociabilidad. No perdais nunca ese punto de vista.

TREINTAÑERAS dijo...

Gracias a gente como vosotros que trabaja por esa sociabilidad. No perdais nunca ese punto de vista.

El blog de la BRMU dijo...

Es una cuestión de supervivencia, y de convicciones. Muchas gracias por los ánimos.

Antonia dijo...

Felicidades también!!!. Y comentar mi asombro por la buena noticia de Brasil demandado libros, y que desconocía por completo.

El blog de la BRMU dijo...

Muchas gracias Antonia, una noticia esperanzadora, desde luego.