martes, 2 de julio de 2013

Brotes verdes bibliotecarios


Las encuestas o los estudios, sean de universidades lejanas con nombres exóticos, o de reputados centros de investigación, son como los horóscopos: según nos convengan sus conclusiones, las aceptamos o las calificamos de tonterías. Y como andamos cortos de esperanzas, este blog se cree a pie juntillas el último estudio del Centro de Investigación Pew Internet  & American Life Project sobre bibliotecas.

Albergamos la esperanza de que, como dijimos en Literatura tupperware para divas catódicas, copiemos en algunas otras cosas a los norteamericanos, y podamos extrapolar lo que nos detalla dicho estudio.



Entre sus conclusiones más esperanzadoras, se encuentra el hecho de que los jóvenes estadounidenses de entre 16 a 29 años, mezclan sin ningún tipo de problemas el amor por la tecnología con el amor por las bibliotecas de toda la vida. De hecho, comparando con los mayores de 30, resulta que los más jóvenes, leen más libros impresos y usan más las bibliotecas. Es más, el 80% de los menores de 30 años dicen que los bibliotecarios son muy importantes para ayudar a encontrar la información que necesitan.

A partir de este punto, ya empezamos a restregarnos los ojos en señal de incredulidad, pero el estudio prosigue contundente: el 65% tiene tarjeta de biblioteca (¿no existen los nini en los EEUU?), el 86% han asistido al menos una vez durante el último año a una biblioteca, y al hacer un listado con lo más importante que debe tener una biblioteca, encabezan la lista: los bibliotecarios (aquí ya dejamos de restregarnos los ojos, directamente lloramos de la emoción).

¿Serán éstos los brotes verdes bibliotecarios que tanto estamos aguardando?, ¿se americanizarán también nuestros jóvenes en su relación con las bibliotecas?

Fiesta silenciosa en la biblioteca

Los publicistas de Pepsi-Cola, que tanto revuelo crearon en el mundo bibliotecario con su polémico anuncio sobre jóvenes y bibliotecas, deberían tomar nota de otras marcas como Sony, que saben jugar con los tópicos bibliotecarios sin pillarse los dedos. Una fiesta silenciosa en la biblioteca, es a la luz de este estudio, la mejor manera de celebrar esos brotes verdes que parecen despuntar al otro lado del charco: