viernes, 24 de mayo de 2013

Sexo, drogas y tejuelos revisitado

El Olimpo del rock and roll según la revista Rolling Stone

En el particular proceso de demolición que del concepto clásico de lo que es una biblioteca, iniciamos en este blog hará cosa de dos años, si hay un post fundacional, ese sería aquel de Sexo, drogas y tejuelos. En él, descubríamos a nuestro primer santo laico bibliotecario en la persona de su satánica majestad: Keith Richards, y su secreto amor por las bibliotecas, y la profesión bibliotecaria.

La biografía de Richards
Más tarde, la noticia quedaría plenamente refrendada en sus memorias, en las que llegaba a decir al respecto, cosas tan sensatas y acertadas como:

“Cuando estás creciendo, existen dos instituciones que te afectan poderosamente: la iglesia, que le pertenece a Dios; y la biblioteca pública, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es un gran ecualizador”

“La biblioteca era el único lugar, donde obedecía las reglas de buena gana”

Y debía ser cierto, respecto a guardar silencio y demás normas; pero no tanto en otros asuntos, como el de cumplir los plazos. Según el Daily Mirror, el guitarrista adeuda unas 3.000 libras por sanciones acumuladas en la devolución de obras desde hace 50 años, en una biblioteca.

Son recurrentes las noticias en torno a retrasos exagerados en devolución de obras a bibliotecas, pero aparte de porque sea Keith Richards el protagonista de ésta en concreto, lo que más nos ha impactado, es pensar en la cantidad de material escolar que lograríamos con multa tan abultada para nuestra Biblioteca Quitapesares.

Los cuatro de Liverpool defendiendo las bibliotecas públicas

Y por seguir con rock y bibliotecas, precisamente hace unos días, Hunter Davies, biógrafo The Beatles, ha donado a la British Library una colección de letras de John Lennon. Su donación atiende a su interés porque se conserven adecuadamente, y también por el fisco. Y es que en el Reino Unido, al contrario que en nuestro país, las bibliotecas son lugares deseables para aliviar la presión fiscal, aunque por otro lado las cierren a mansalva.


En la clásica oposición The Beatles/The Rolling, en este blog no tomamos partido, pero no podemos ocultar una cierta simpatía por el diablo. De ahí la recomendación cinematográfica con la que cerramos: Stoker, una maravillosa película, cuyo elegante estilo está impregnado de esa atracción por lo perverso y lo diabólico, que tan bien plasmaba el tema de los Rolling. Y en cuya estupenda banda sonora, se incluye un tema que canta otra clásica en este blog: Nancy Sinatra.

Su versión es nuestra preferida, pero que aquí vamos a poner la de la amada/odiada Lana del Rey, que en su afán por resultar vintage, consigue una más que respetable interpretación del tema Summer wine: