viernes, 7 de diciembre de 2012

Literatura infectada



Cuando hace unos dos años llegó a nuestra Comicteca el cómic Orgullo, prejuicio y zombis, nos pareció un disparate de lo más divertido. Pero al leer el artículo de la revista Tiramillas sobre el auge de los mashup, la sonrisa se nos ha torcido un poco.

Antes que nada habrá que aclarar qué es eso de la literatura mashup. Nosotros proponemos castellanizar el concepto traduciéndolo como Literatura infectada, porque de eso se trata, de infectar a unos géneros con otros, de coger clásicos de la literatura y machacarlos, hacerlos añicos convirtiéndolos en historias de vampiros, zombis u hombres lobo.

De Jane Austen ya llevan unos cuantos títulos masacrados: desde Sentido y sensibilidad y monstruos marinos, pasando por el ya mencionado Orgullo, prejuicio y zombis o Emma y los vampiros. Pero ni Tolstói se libra de este saqueo, y así la robótica enlaza con la heroína romántica por excelencia, en Android Karenina.

Y al cine, por supuesto, también ha llegado la moda con Abraham Lincoln, cazador de vampiros. Menos mal que en breve, Spielberg estrenará su biopic sobre el mítico presidente, sino dado el tirón de Hollywood, puede que las nuevas generaciones creyesen que su presidente fue un Van Helsing de la política.

El caso, es que ya de por sí, las adaptaciones “aligeradas” de los clásicos, aunque sea para fomentar la lectura, en ocasiones nos producen sarpullidos. Si ahora las masacran a base de vampiros, licántropos, o zombis: la broma puede que resulte ya pesada, sobre todo cuando los jóvenes terminen asociando a Jane Austen únicamente con novelas de zombis, a Tolstói con historias de androides y a Robison Crusoe, con un náufrago licántropo.

Que sí, que sí, que después de tanto intentar dárnoslas de enrollados en este blog, y de modelnos intentando romper estereotipos sobre bibliotecas y bibliotecarios, ahora nos ponemos de un apocalíptico subido con esto de los mashup. Pero es que a los clásicos hay que tenerles un respeto, y si por decir esto sonamos rancios, nos da igual: de todos es sabido que ahora se lleva lo vintage.