jueves, 13 de septiembre de 2012

Demasiado sexy para este blog reloaded




El año pasado una de las entradas en el blog que más éxito cosechó fue la dedicada a Zack, bibliotecario de Nueva York. El motivo no fue por su acendrada profesionalidad, ni por ninguna innovación que hubiese aportado a la biblioteconomía. No. El gran mérito de Zack, que despertó comentarios a base de gruñidos, exclamaciones subidas de tono, y onomatopeyas varias entre nuestras seguidoras en Facebook, fue el hecho de haber posado como su madre lo trajo al mundo para un calendario solidario.

Lo de desnudarse por causas solidarias, siempre tiene tirón, claro está que el tirón resulta mucho más mediático si el palmito del reivindicativo/a en cuestión, alegra la vista en vez de agredirla (que para eso ya están las playas).
"Todos los animales tienen las mismas partes"
Pamela Anderson demostrándolo para PETA
Solo hay que ver los desnudos contra el maltrato de animales que organiza PETA, las protestas nudistas de feministas contra la prostitución en la Eurocopa (y que tanto motivarían a presuntos clientes al comprobar la belleza eslava al natural), o sin irnos tan lejos, la performance que hace solo unos meses llevó a cabo la artista Erika Trejo en la plaza Romea de Murcia.

Es curioso como todas las activistas muestran unos cuerpos cuidados, y si hace falta convenientemente recauchutados para que así la reivindicación tenga mayor peso. Y de esta manera es como la escritora brasileña Vanessa de Oliveira ha decidido luchar contra la piratería literaria.


Vanessa Oliveira no necesita post-it
Con un look que emula descaradamente a Dita von Teese (a cuyo arte nudista ya rendimos cumplido homenaje en los extras del Pack Bizarro), la autora de Secretos de una dama de compañía, ha aprovechado la Feria del Libro de Lima para despelotarse en mitad de una céntrica plaza de la ciudad, y de esta manera, protestar contra la piratería, y por la amenaza que ésta supone para la supervivencia de la literatura.

Un fin loable, como tantos otros, pero tal vez consciente de que el medio puede hacer que se olvide el mensaje, cual el protagonista de Memento, ha adornado su cuerpo con eslóganes recordando el porqué de su desnudo. Algo que se le olvidó hacer a Lucía Etxebarría en su desnudo de Facebook, e igual le habría evitado tanto varapalo.

En definitiva, que si la cultura cada vez va a estar más en pelotas, quizás la única opción sea nadar contracorriente y guardar la ropa.

Oliveira ganando adeptos a la causa