martes, 25 de septiembre de 2012

Bibliotecas clandestinas


Si en El bibliotecario de Guantánamo nos preguntábamos cómo sería ejercer de bibliotecario de un sitio como la cárcel de Guantánamo, hoy empatizamos (aunque sea imposible ponerse en su lugar) con una anciana israelí de 82 años, de nombre Dita Kraus.

Ella fue a los 14 años, la encargada de los 8 libros con que contaban en el barracón 31 del campo de concentración de Auschwitz: una biblioteca clandestina con la que sobrevivir en el infierno. Una historia bigger than life, que ahora el escritor Antonio Iturbe ha convertido en un relato novelado en su última obra: La bibliotecaria de Auschwitz.

Dita Kraus en su juventud

En tiempos adversos, la resistencia a través de la cultura es una heroicidad que puede parecer débil e inútil, pero que por mínimo que sea el gesto, siempre deja un poso para el futuro. Por ello, hablando de bibliotecas clandestinas, nos viene a la memoria la impactante escena de la adaptación cinematográfica de Fahrenheit 451 por parte de François Truffaut, que sigue vigente como una de las más radicales representaciones de esa supervivencia gracias a la cultura, pese cualquier tiempo adverso.

Fuente: ABC


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