martes, 10 de julio de 2012

Perpetuando estereotipos, destrozando bibliotecas

Stan Lee bajo algunas de las señas
de identidad de sus criaturas

A cada profesión le toca su sambenito, y algo habremos hecho los bibliotecarios para merecer la imagen que tenemos. La última proyección mediática de la figura del bibliotecario tiene denominación de origen genuinamente palomitera.

Se trata del nuevo megablockbuster hollywoodense sobre Spiderman (un brindis por la imaginación de la industria de cine estadounidense), en el que como viene siendo costumbre en todas las adaptaciones de la Marvel al cine, hace un cameo el mítico Stan Lee.

Cual Alfred Hitchcock, el guionista, editor, creador de Spiderman, Los cuatro fantásticos o los X-Men, acostumbra en cada película de alguna de sus criaturas, a efectuar un cameo, y en el caso de este nuevo episodio del enmascarado arácnido aparece como bibliotecario.

La escena es lógicamente breve, pero no se requiere mucho tiempo para poner en antecedentes al público. En plena batalla destructiva entre el Hombre Lagarto y el Hombre Araña, el afable y tranquilo bibliotecario escucha música clásica y se mantiene en su burbuja de paz y tranquilidad.


Batgirl de bibliotecaria a superheroína

Más visto que el tebeo, pero efectivo para según que público. El caso es que la imagen de rancios, frikis y en su nube, de los bibliotecarios, sirve una vez más para regocijo de las masas. Para los amantes de segundas lecturas, toda una metáfora visual del discurso de Vargas Llosa en su último ensayo: la cultura popular destrozando el último refugio de la alta cultura.

Quizá suene apocalíptico y poco post-post- postmoderno, pero es que en señales tan nimias, es donde se retrata mejor el espíritu de una época.




[Otro signo de los tiempos: ilustramos la noticia con un vídeo pirata de la película en el que puede oírse el efecto de la escena en los espectadores cuyas cabezas se reflejan en la pantalla]