miércoles, 16 de marzo de 2011

Orgullo bibliotecario 7


Todo bibliotecario es consciente de que el saber sí ocupa lugar cuando ve las estanterías de su biblioteca colmadas, y los depósitos que se van llenando pese a los expurgos periódicos que hace. Pero también, sabe a ciencia cierta que cualquier espacio es bueno con tal de hacer que un libro llegue a su lector. Por eso existen los bibliobúses, las bibliopiscinas, los puntos de lecturas en los mercados, los bookcrossing, y ahora también, los biblioaviones.

Ha sido en México, concretamente en Ecatepec de Morelos donde las autoridades han comprado un avión modelo Mc. Donnell-Douglas DC9-15, para que haga las veces de biblioteca. Hace nueve años que dejó de volar, pero en vez de ir al desguace, se ha instalado en la Glorieta de Jardines de Morelos; y allí ofrecerá un espacio para actividades propias de una biblioteca, albergando una colección a disposición de los vecinos, e incluyendo un programa de simulación de vuelo.

El slogan para vender este nuevo modelo bibliotecario sería de lo más facilón: deja volar tu imaginación en el biblioavión, volando voy leyendo vengo, o leer te da alas. En cualquier caso, lo que está claro es que sea por tierra, mar o aire la cultura siempre busca la manera de propagarse. Ahora faltaría que las compañías aéreas tomaran nota, e incluyeran bibliotecas entre sus servicios, como una manera de aliviar las torturas que en ocasiones infligen a sus pasajeros. Pero mucho nos tememos que nadie cogerá esta idea al vuelo.


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